Toca ir de compras. Pues sí amigos, de vez en cuando uno tiene que dar su brazo a torcer y perder, quiero decir dedicar un día a ir de compras. Qué le vamos a hacer.

No es plato de gusto, pero es lo que hay. Y es que cuando tienes pareja hay que recordar que la vida ya no es sólo para ti. Ahora la vida es compartida y eso implica que a veces tocará hacer cosas que no te apetecen. Y eso está bien. No olvides que tu pareja hace exactamente lo mismo por ti, seguramente cede más veces que tu así que hoy toca ser amable.

Me han planificado un fin de semana de compras, es lo que hay. Sé que sale más barato ir ese fin de semana a hacer una escapadita, porque al ir “de compras” gastaremos bastante más.

Así que tocará llenar el depósito de gasolína del coche y partir a Madrid dispuesto y mentalizado a seguir la ruta de tiendas que me han planificado. La primera parada: buscar, localizar y comprar un buen sillón. Y no vale con un sillón normal, debe ser uno de esos que te dan un masaje. Eso me ha gustado, por dos cosas.

La primera es que no es un sofá, es un sillón de una butaca y son bastante baratos. La segunda es que pensandolo bien, creo que es una muy buena compra. Ya me puedo imaginar con el mando de la xbox entre mis dedos pasando una tarde estupénda y sentado mientras el sillón me da un masaje. ¡Una tarde perfecta! Pero primero hay que pagarlo. Y eso no es tanto problema, me asusta más pasarme varias horas viendo diferentes sillones, visitando varias tiendas “para comparar” y todo el protocolo previo a decidirse por uno y comprarlo.

Cada día tengo más claro que además de la compra en sí, a las mujeres les encanta el proceso. Sí, es un hobby como para nosostros pueda serlo salir a pasar una tarde con la bicicleta por la montaña. Lo divertido no es hasta dónde llegas, sino el hecho de estar tu con tu bici por ahí. Pues para ellas es lo misma pero en el mundo de las tiendas. Y para ser sincero, creo que sudo más cuando veo a mi chica mirar cosas caras que cuando me doy una paliza con la bicicleta.

Volviendo al tema, después de comprar un sillón afortunadamente los de la tienda se encargan de llevar y montar en nuestra casa ¡chúpate esa Ikea! Y es que los suecos de Ikea son expertos en sillones pero lo de tener que montar los muebles es un engorro total.

Después de la visita a las tiendas de decoración y muebles llega la hora de ir a buscar el nuevo electrodoméstico para la casa: una cafetera de cápsulas. Yo ya he ido ojeando varias páginas de internet para comparar y decidir qué cafetera comprar. Creo que lo tengo claro y me tiraré a por una Nespresso Inissia. Me gusta mucho, es muy cuca y va a quedar perfecta en nuestra cocina, que es pequeñita. Tampoco estoy seguro al 100% de si será la Inissia o alguna similar, depende un poco de lo que finalmente nos recomienden en la tienda.

Ya me hacía ilusión tener una cafetera de cápsulas en casa. Ahora tengo una de las típicas de siempre, las de filtro. Es un poco engorro tener que estar con el café para arriba y para abajo, que si te has quedado sin filtros, que si se cae el café en polvo y hay que estar limpiando… todo ese rollo. Y ganas tengo de probar los diferentes tipos de café. Me gusta la Nespresso aunque también he oído hablar bien de la Dolce Gusto. En algún futuro artículo ya os comentaré qué cafetera he comprado al final. Igual hasta me animo y escribo un post con los pros y contras que le vea. Aunque para eso antes tendré que probarla durante unas semanas.

El siguiente paso será ir a comprar ropa. Así, en plan indeterminado. Nada de “compraré dos camisetas y un pantalón”. No, eso sería ir sabiendo qué se necesita. Ella prefiere decir “comprar ropa” como quien dice “lo que surja”. Y es que significa exactamente eso. Ropa seguro que compra, ahora bien, nadie te garantiza ni cuanta ni que sea porque hace falta. Así se cubren las espaldas. A los chicos nos complicáis mucho la existencia con ese tipo de frases tan ambiguas. No sabemos cuánto vamos a gastar y eso nos pone nerviosos. No porque vaya a ser mucho o poco, sino por la sensación de incertidumbre.

Si nos decís que vais a comprar tal y cual, aunque sea bastante, pues ya lo sabemos y con eso hacemos nuestras cuentas y nuestras cábalas. Pero no, eso sería demasiado fácil ¿verdad chicas? Es mejor dejarnos en ascuas, sin tener ni idea de si el próximo lunes estaremos dentro de presupuesto o arruinados.

Y es que a los hombres no gusta solucionar problemas, hacer planes y tener la situación bajo control. Eso es lo nuestro. Y vosotras nos descolocáis. No me estoy quejando ni diciendo que esté mal, sólo que nos dejáis en la incertidumbre, y pocas cosas ponen tan nervioso a un hombre como eso.

Y nada, después de esto volvemos al tema de seguir la ruta de compras. En este caso toca ir a una tienda concreta de zapatos. Sí, amigos míos, de zapatos. Deseadme suerte.